domingo, 27 de febrero de 2011

PRIMERA CONVIVENCIA DEL AÑO

"LA CONVIVENCIA APARTE DE COMPARTIR CON LOS DEMÁS, 
TIENE EL OBJETIVO DE AYUDAR A CRECER EN VIRTUDES HUMANAS" 
(Rector del Seminario)

Este viernes 25 de febrero, se celebró la primera convivencia fraterno-cultural en nuestra institución. Fue organizada por el Trienio teológico.

 Maestro de ceremonia: Francisco (Guatemala)

 Palabras alusivas al acto por parte del padre Gustavo, vice-rector

 Seminaristas radiantes de emoción y alegría por la actuación de sus compañeros

 Dinámica dirigida por Alcides Alvarenga, seminarista de re-ingreso

 Palabras del padre Amado, prefecto de espiritualidad, 
sobre el objetivo de todo acto convivencial-cultural


 Drama: "El buen samaritano en los tiempos actuales"


+++++++++++++

 Seminarista guatemalteco Jesús declamando un hermoso poema:
"Así te quiero América"

 Alexander, sub-coordinador de la Pastoral de los seminaristas,
deleitando al público con sus graciosas narraciones 

 Palabras finales del rector padre Eduardo 

Festejando a los seminaristas cumpleañeros del mes: Lucas, Teodoro y Esaú

CANTOS

video



video

miércoles, 23 de febrero de 2011

PROFESORES DE NUESTRO SEMINARIO


En este día hemos tenido la oportunidad de charlar amenamente con uno de los formadores de nuestro seminario, el Rev. Pbro. José Mauricio Portillo O.F.M., quien amablemente accedió a brindarnos sus opiniones acerca de temas relevantes en nuestra formación.
Conozcamos un poco la trayectoria de nuestro formador:

Nombre Completo: José Mauricio Portillo Gamero
Fecha de nacimiento: 20 de Octubre de 1956
Año en el cual ingreso a la Orden Franciscana: 1976
Fecha de su ordenación sacerdotal: 22 de Septiembre de 1984
Sus estudios los ha realizado en Guatemala, Italia y Estados Unidos.
Perfil académico:
Posee un Master en Historia latinoamericana por la Universidad de Washington
Diplomado en archivística y Bibliotecología en la Ciudad del Vaticano; en donde fungió también como director de la “Biblioteca Antoniana de Roma”.

Algunas preguntas que nos contestó fueron:

-¿Cuál es su principal objetivo como formador del Seminario mayor de la Inmaculada?
"Colaborar con la formación del futuro clero, cuya principal tarea es formarse integralmente."

-¿Cuál es uno de los principales problemas en los seminaristas de hoy?
"El problema en la actualidad es la falta de pensamiento, no desarrollamos nuestras propias ideas sino que copiamos y memorizamos de los demás. Debemos de empezar a tener criterio propio"

-¿Cree usted que la formación es importante dentro de la vida del seminarista?
“Sí, es importantísima y no solo una mera formación intelectual o espiritual sino una formación integral, a tiempo completo”. El padre con su experiencia aboga por una formación como antiguamente otorgaban los escolásticos con un sentido más personalizado y continuo.

-¿Podría usted padre, darnos unas recomendaciones a nosotros los seminaristas?
"Dedíquense a su formación, no se distraigan en otras cosas, no quemen su etapa de seminarista y funden bases para que, cuando hayan salido de este proceso y sean sacerdotes continúen con su formación permanente."



martes, 15 de febrero de 2011

Conociéndonos mejor

Este día inauguramos un espacio muy especial en nuestro blog, un espacio dedicado a conocer mejor a nuestros seminaristas. Conoceremos parte de sus vidas, experiencias y sobre todo sus vivencias en el seminario.
En esta ocasión conoceremos algunos aspectos de la vocación  de nuestro hermano: Juan Francisco Moreno Alvarado, del cuarto año de teología, procedente de la parroquia "Santiago Apóstol" Apastepeque, San Vicente.


Seminarista Juan Francisco Moreno. 


-Cuéntenos un poco acerca de los comienzos de su aventura vocacional:

Todo surgió através de una convivencia vocacional cuando estaba en 8 grado y pedí orientación al P. Rolando Rivas, y él me dijo que por lo menos sacara noveno grado, pero mi motivación no decayó en esos años de estudio. Luego me acerque al P. German Umaña y el me animo a entrar invitándome a una convivencia en el seminario, y así lo hice. Lo más difícil para mí fue contarles a mis padres, en el momento que les notifique mi intención de entrar al seminario, mi padre no me apoyó, sólo mi mamá y mis hermanas, y me despedí con lágrimas en los ojos.
Ingresé al seminario el domingo 8 de enero del año 1999 a comenzar mi bachillerato, en el complejo educativo “Guadalupe Cárcamo”, en ese entonces el padre rector era: El Rev. P. José Eduardo Chávez  quien con su paciencia me supo corregir y orientarme para así poder salir adelante.

-¿En la actualidad como se siente al saber que está en una de las últimas etapas de su vida como seminarista y próximo a la admisión al sacramento ordenado?

Contento y feliz, ya que no ha sido tan fácil poder regresar nuevamente, y al  mismo tiempo me siento agradecido con Dios y con los padres que conforman el equipo formador, los cuales me conocen desde hace varios años.

-¿Cómo definiría su vida en el seminario?

Como una escuela en donde uno va conociendo y reconociendo los momentos que el futuro sacerdote tiene que estar dispuesto a afrontar en su vida ministerial. Además la vida en el seminario es toda una escucha y vivencia del llamado de Dios que se va renovando día con día.

-¿Con que palabras usted invitaría a los jóvenes al seguimiento de Cristo?

Quisiera que todos los jóvenes tuvieran una experiencia vocacional en la cual pudieran descubrir el llamado que Dios les hace, compartiendo momentos fraternos y la solidaridad que caracteriza a los futuros pastores. Vivamos como Cristo, entregados por el bien de todos no importando nuestra condición, nuestra posición social o económica, no importando razas ni edades.


domingo, 6 de febrero de 2011

EXAMEN PSICOLÓGICO A LOS SEMINARISTAS

"Para una valoración más segura de la situación psíquica del candidato, de sus aptitudes humanas para responder a la llamada divina, y para una ulterior ayuda en su crecimiento humano, en algunos casos puede ser útil el recurso al psicólogo"



Este sábado 4 de febrero, se realizó por primera vez en nuestro seminario algo que debió hacerse antes, es decir, un exámen psicológico a los seminaristas.  También, algunos sacerdotes se sometieron voluntariamente al test. Llegó una licenciada en psicología a dirigirlo a petición del equipo formador previamente organizado. Dios mediante, habrá otro en el segundo ciclo.

"En cuanto fruto de un don particular de Dios, la vocación al sacerdocio y su discernimiento escapan a la estricta competencia de la psicología. Sin embargo, para una valoración más segura de la situación psíquica del candidato, de sus aptitudes humanas para responder a la llamada divina, y para una ulterior ayuda en su crecimiento humano, en algunos casos puede ser útil el recurso al psicólogo. Estos pueden proporcionar a los formadores no sólo un parecer sobre el diagnóstico y la eventual terapia de los disturbios psicológicos, sino también una aportación a favor del apoyo en el desarrollo de las cualidades humanas y, sobre todo, relacionales necesarias para el ejercicio del ministerio, sugiriendo itinerarios útiles a seguir para favorecer una respuesta vocacional más libre.

La formación al sacerdocio también debe armonizarse, tanto con las múltiples manifestaciones de aquel tipo de desequilibrio que se encuentra radicado en el corazón del hombre –que tiene una particular manifestación en las contradicciones existentes entre el ideal de oblación, al que conscientemente aspira el candidato, y su vida concreta–, como con las dificultades propias de un progresivo desarrollo de las virtudes morales. La ayuda del padre espiritual y del confesor es fundamental e imprescindible para superarlas con la ayuda de la gracia de Dios. En algunos casos, sin embargo, el desarrollo de estas cualidades morales puede venir obstaculizado por particulares heridas del pasado, aún no resueltas.

En efecto, aquellos que hoy piden entrar en el Seminario reflejan, en modo más o menos acentuado, los inconvenientes de una emergente mentalidad caracterizada por el consumismo, por la inestabilidad en las relaciones familiares y sociales, por el relativismo moral, por visiones equivocadas de la sexualidad, por la precariedad de las opciones, por una sistemática obra de negación de los valores, sobre todo, por parte de los medios de comunicación.

Entre los candidatos podemos encontrar algunos que provienen de experiencias peculiares –humanas, familiares, profesionales, intelectuales, afectivas– que en distinto modo han dejado heridas todavía no sanadas y que provocan disturbios que son desconocidos en su real alcance por el mismo candidato y que, a menudo, son atribuidos erróneamente por él mismo a causas externas a su persona, sin tener, de esta forma, la posibilidad de afrontarlos de manera adecuada.

Es evidente que todo esto puede condicionar la capacidad de progresar en el camino formativo hacia el sacerdocio.

“Si casus ferat” –es decir, en los casos excepcionales que presentan particulares dificultades–, el recurso a los psicólogos, ya sea antes de la admisión al Seminario, como durante el camino formativo, puede ayudar al candidato en la superación de aquellas heridas en vista siempre a una cada vez más estable y profunda interiorización del estilo de vida de Jesús Buen Pastor, Cabeza y Esposo de la Iglesia.

Para una correcta valoración de la personalidad del candidato, el psicólogo podrá recurrir tanto a entrevistas, como a tests, que se han de realizar siempre con el previo, explícito, informado y libre consentimiento del candidato.

Considerado el carácter particularmente delicado del asunto, se deberá evitar el uso de técnicas psicológicas o psicoterapéuticas especializadas por parte de los formadores" (Congregación para la Educación Católica, Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio, n. 5, 2008). 


Noticia del 31 de Octubre de 2008
El Vaticano aconseja a los seminarios facilitar consultas psicológicas a todos los seminaristas que necesiten ayuda especial debido a incertidumbre en su orientación sexual, orientación homosexual, excesiva dependencia afectiva, etc. siempre con el permiso y el acuerdo explícito de los interesados. Tan sólo pueden ser ordenados sacerdotes candidatos con una estabilidad de carácter que les permita hacer frente a una vida muy difícil, cargada con un trabajo muy abundante y con las preocupaciones de muchas otras personas.
El objetivo del documento del Vaticano es evitar que se ponga una pesada carga sobre los hombros de personas que tienen dificultades de salud emocional para llevarla. Al mismo tiempo, se pretende evitar el escándalo que produce el mal comportamiento de los sacerdotes, como ha sucedido en los últimos años con el abuso sexual de menores, un problema ya bastante resuelto y por el que el Papa ha pedido perdón en sus últimos viajes a Estados Unidos y Australia, dos de los países más afectados.
Elementos desestabilizadores
El examen y la ayuda psicológica a los seminaristas se ha vuelto necesaria debido a la situación problemática de la que proceden muchos candidatos al sacerdocio en las sociedades contemporáneas: clima de consumismo, familias desunidas, relativismo moral, inmadurez afectiva, etc. entre otros elementos desestabilizadores de la conducta. Cada vez son más las personas que llegan al seminario no sólo con una edad mayor sino también, por lo tanto, con cicatrices de heridas psicológicas.
El cardenal Zenón Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica y responsable de los seminarios, presentó ayer en el Vaticano las «Orientaciones para el uso de la psicología en la admisión y formación de los candidatos al sacerdocio», un documento que ha requerido 13 años de trabajo y en el que colaboró en su día el cardenal Joseph Ratzinger cuando era titular de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
El documento, aprobado por Benedicto XVI, deja muy claro que la ayuda de psicólogos nunca puede imponerse a los seminaristas, pero reitera que los responsables de los seminarios tienen el deber de aconsejar la salida a los candidatos que no reúnen todas las condiciones para el sacerdocio.La vida del sacerdote en la sociedad contemporánea está sobrecargada de trabajo, requiere hacerse cargo de los problemas de muchas otras personas y, además, mantener un estilo de vida ejemplar frente al consumismo dominante. Un equilibrio psicológico sólido es absolutamente necesario pues el ministerio sacerdotal implica «una extraordinaria y exigente sinergia de dinamismo humano y espiritual».
Ese equilibrio incluye «un sentido estable y positivo de la propia identidad masculina», así como la capacidad de conocerse, de corregirse y de confiar en los demás. Es también necesario asegurarse de antemano de que «el celibato no sea una carga tan pesada que desestabilice el equilibrio afectivo y relacional» de los candidatos al sacerdocio.
Por ese motivo, el Vaticano recuerda que son también impedimentos para el sacerdocio la agresividad desproporcionada, la incapacidad para cumplir obligaciones, para darse a conocer a los superiores o para confiar en ellos, lo mismo que la excesiva rigidez de carácter.
Según el documento, los formadores de los seminaristas deben dejar claro que el hecho de aconsejarles la ayuda de un psicólogo «no es el preludio a una inevitable expulsión del seminario». Pero, en los casos en que a algún seminarista se le aconseje dejarlo por motivos de inmadurez psicológica, el interesado deberá mencionar esta circunstancia si decide pedir la entrada en cualquier otro seminario o casa de formación de órdenes religiosas.